viernes, 13 de febrero de 2015

Capítulo 1. El significado humano de la educación

Que la educación -entendida como "ayudar a crecer" es algo específicamente humano es casi evidente: no es propio del animal la educación intra-específica, sino el adistramiento del hombre al animal.

Ahora bien, esto posee dos presupuestos básicos: que el hombre es hijo y que nace biológicamente inviable. La educación no solo es conveniente, sino necesaria. Por otro lado, la apertura -la posibilidad de ser educado y de crecer- es especialmente intensa y se orienta primariamente al ámbito de la técnica y el lenguaje.

Estos y otros muchos argumentos aparecen en el capítulo que vamos a estudiar. Os animo a hacer breves síntesis del contenido, a deteneros en algún argumento en concreto, a comentar lo que vuestros compañeros indiquen, etc. De modo que podáis llegar al seminario habiendo leído y pensado en torno al texo que discutiremos en clase. Un cordial saludo

8 comentarios:

Javier Giralda Barbáchano dijo...

COMENTARIO CAP. 1: EL SIGNIFICADO HUMANO DE LA EDUCACIÓN

Una de las características más importantes del hombre es que es hijo de un modo completo, pero no padre de la misma manera, ya que el Padre por excelencia es Dios, el origen de todo. El hombre es hijo durante toda su vida. Ser hijo significa que uno necesita ser ayudado, educado. Por tanto, lo más propio del hombre es que tiene un carácter filial. En cambio, últimamente parece que el hombre no quiere reconocer que es hijo de Aquel al que le debe todo, el que le ha dado la vida, está renunciando a su filiación. Este aspecto por el cual el hombre piensa que se lo debe todo a sí mismo no es más que una rebeldía por la que éste no quiere aceptar que es hijo. Si esta rebeldía se diera en la infancia, la educación no sería posible. Es más, si el hombre realmente se lo debiera todo a sí mismo, la educación carecería de sentido.
El individuo que tiene la idea de que se lo debe todo a sí mismo, alberga inseguridad; en cambio, el que se considera filial, no la tiene.

El hombre, de todos los seres vivos que pueblan la tierra, es el que nace menos preparado. No es capaz de valerse por sí mismo, por lo que necesita de los demás para poder salir adelante, para poder sobrevivir y para poder crecer. Pero al hombre no le basta con una maduración biológica, sino que necesita educación, que es un elemento fundamental. El hombre necesita más tiempo que el resto de seres vivos para aprender a coordinar movimientos, ya que las acciones que realiza son más complejas. El hombre es un animal técnico hasta tal punto que la evolución humana sólo se puede explicar si se tiene en cuenta la técnica, la cual es inherente a la esencia humana. Sin ella la humanidad en general no es viable. Por ejemplo, aprender a usar las manos para realizar distintas acciones requiere mucho más tiempo que aprender a andar. Las manos tienen gran importancia en el ser humano, ya que sin ellas no podría hacer prácticamente nada. Además, el uso de las manos está estrechamente relacionado con el lenguaje, hasta el punto que tener manos no serviría de nada sin el lenguaje, pues aunque los gestos son importantes son menos comunicativos que el lenguaje. Podemos decir que el lenguaje humano no tiene sentido sin las manos y las manos son inservibles sin el lenguaje. El lenguaje es la técnica más importante del ser humano por estar íntimamente vinculado con las manos. Éste adquiere gran importancia en la constitución del mundo humano, siendo la base de la vida social, ya que con él se expresan distintas opiniones y es posible llegar a un acuerdo, construyendo así la comunidad. Para llegar a esto, es fundamental mantener un diálogo sincero, por lo que es importante educar para el diálogo.

El crecimiento en el hombre es un proceso sistémico, por el que el modo de abordar los acontecimientos que se producen no puede ser aislado, sino que tiene que verse como parte de un todo. No es la suma de elementos, sino un conjunto de elementos que se encuentran en interacción. Dentro de este proceso sistémico también entra la relación entre seres humanos, ya que el hombre no es viable al margen de la sociedad. Un hombre que vive aislado de ésta no es capaz de desarrollarse, no crece como hombre.

En el ser humano es difícil hablar de evolución por adaptación al medio, más bien podríamos que gracias al perfeccionamiento de sus habilidades técnicas y a su inteligencia, es él quien adapta el medio a sus necesidades, construye un mundo propio en el que pueda crecer y desarrollarse. El hombre es 'faber', que significa “que hace o fabrica”.

Para comprender como funciona el mundo humano es indispensable atender siempre a las interrelaciones que se producen en él. Enseñar al ser humano a ser un individuo activo en la sociedad es función de la familia (primer forma de organización social) y de la escuela, entre otros. Es importante inculcar el sentido de la responsabilidad, ya que una persona irresponsable no pone cuidado ni atención en sus actos y le puede llevar a tener conflictos en la sociedad.

Consuelo Martínez Priego dijo...

Gracias por tu comentario, Javier. Espero que la lectura te haya aportado ideas interesantes.

H. MARIANA STEPHANIE SÁNCHEZ NAVARRO dijo...

“AYUDAR A CRECER”
Leonardo Polo
CAPÍTULO I
El significado de lo humano de la educación
La persona es el ser más importante de la creación, sin embargo el más débil e indefenso en su nacimiento. Necesita de alguien que le ayude a crecer y madurar. Y esa ayuda la recibe principalmente de sus padres que le dan la vida, le ayudan a sobrevivir, le forman y educan.
El hombre tiene el don de ser hijo, y siempre lo será en sentido pleno. Ser hijo implica una actitud de obediencia y de agradecimiento aquellos de los que se ha recibido todo. Por ello muchos hombres de hoy no quieren ser hijos, no quieren reconocer que tienen dones que ha recibido, porque quieren ser independientes y “libres”.
Jesucristo, Hijo, nos vino a dar ejemplo de cómo se debe ser Hijo de que viviendo en obediencia al Padre se puede ser verdaderamente libre y llegar a la felicidad.
Para llegar a esa felicidad el hombre es el único de entre los animales que está dotado de un instrumento que le ayuda a obrar: “las manos”. Por medio de ellas el hombre es capaz de expresar su espiritualidad y su pensamiento. Y de igual importancia es el lenguaje para intercomunicarse con los demás.
Estas capacidades requieren de una compleja y sorprendente estructura del cerebro. El ser humano es un asombroso prodigio.
En resumen hombre frágil puede llegar a adquirir las más sublimes enseñanzas como el lenguaje y las múltiples actividades con las manos, por medio de la educación. Educación que inicia desde el nacimiento, por los Padres que le dan la vida y le enseñan a vivir. El hombre sólo debe poner de su parte viviendo en sentido de filiación.

H. MARIANA STEPHANIE SÁNCHEZ NAVARRO
PRIMERO DE MAGISTERIO PRIMARIA
TITULADOS

H. Brenda Castro Hernández. dijo...

“AYUDAR A CERER”
Capítulo I: El significado humano de la educación
Cada epígrafe de este capítulo podría reflexionarse de manera extensa. Pero voy a detenerme en la importancia educativa de los padres y especialmente en el papel de las madres.
Partiendo de la definición de Tomás Alvira, de que educar es ayudar a crecer, surge la pregunta ¿Quién a quién? Teniendo en cuenta el carácter radical de la filiación, como lo más propio del hombre, tal y como lo plantea Leonardo Polo, se puede decir que los principales educadores son los Padres. Ahora bien, es interesante, también como se aborda el tema de la nidificación del ser humano que para crecer necesita algo más que la alimentación. Según Polo, la familia está constituida por dos funciones básicas: la de proveedor, que corresponde al varón, y el cuidado directo de la prole, que corresponde a la mujer. Si ambos (padre y madre) se dedican a la misma función, la de proveer, quiere decir que la segunda función la tienen que delegar. Entonces la nidificación queda parecida a la de las aves, sólo alimentar.
Con esto no quiero decir que es un error la entrada de la mujer al mundo laboral, pues yo soy mujer, pero considero de gran importancia la labor de una madre como principal ayuda en el crecimiento de sus hijos, y no puede ser sustituida ni siquiera por la escuela, que aunque también tiene la misión de educar, su papel es complementario.
H. Brenda Castro Hernández. 1º Magisterio, titulados.

Elvira Sarrion dijo...

COMENTARIO SOBRE EL CARÁCTER FILIAL DE LA PERSONA HUMANA.

El hombre es un ser vivo a quien hay que ayudar a crecer, porque en otro caso su crecimiento será mucho menor del que sería susceptible si se le ofrece esa ayuda.
Es el ser vivo que nace más débil, por eso se dice que el nacimiento del hombre es prematuro. Esto significa que después de la embriogénesis hace falta un largo proceso para que el hombre alcance su madurez.
Lo normal es que tengamos conciencia de que nacemos, no de la nada, sino que nacemos de: tenemos progenitores. En esto ya nos diferenciamos de los animales o vegetales, nosotros tenemos conciencia de esa relación de origen. La conciencia de filiación es exclusiva del ser humano.
El hombre se define estrictamente como hijo, lo más propio de él es que nace, se caracteriza por empezar a existir. El hombre es radicalmente hijo pero no es radicalmente padre. El alma humana espiritual no procede de los padres humanos. Por tanto, se puede decir que estos participan de una paternidad más alta, que es la paternidad divina. Así tenemos que desde el inicio de su existencia el ser humano ya está vinculado a Dios. El hombre es padre porque Dios le ha dotado de la capacidad de serlo.

Elvira Sarrion dijo...

COMENTARIO SOBRE LA RENUNCIA A LA FILIACIÓN

El hijo no es un ex-hijo nunca, sino que es hijo permanente, no tiene sentido olvidarse de ello. Se puede decir que en nuestros días el hombre no quiere ser hijo. La conciencia de filiación se ha debilitado, e incluso el hombre se ha rebelado contra su condición de hijo, porque quiere debérselo todo a sí mismo. La idea de que el hombre se lo debe todo a sí mismo es contraria a la noción de filiación, pues el que procede de, no se lo debe todo a sí mismo, sino que se lo debe todo a aquél del cual procede.
Si se diera esa rebeldía en la infancia, la educación no sería posible. Si el hombre se lo debiera todo a sí mismo, la educación carecería de sentido.

Anónimo dijo...

De la lectura de este primer capítulo me ha interesado particularmente como interactúan diferentes útiles para el correcto funcionamiento de un determinado plexo. Resulta sencillo entender el ejemplo del huerto de la Ribera de Navarra, dónde el lugar que ocupan los chopos está estudiado previamente, de forma que no altere el crecimiento de los demás elementos que forman el plexo, en este caso las verduras.
Hemos visto a lo largo de la lectura como el hombre no se adapta al medio, si no que adapta el medio a sí mismo. Ha creado ropa para proteger su piel por ejemplo, pero sobre todo, ha creado las ciudades. El hombre es “faber”, una de las muestras más representativas de esta capacidad de construir son las ciudades. En efecto, en una ciudad casi todo es artificial, como bien dice el autor el hombre ha desplazado la naturaleza y ha constituido lo que solemos denominar mundo humano. Hasta los parques y jardines que asociamos a la naturaleza han sido pensados, diseñados y construidos artificialmente con el fin de aportar ocio y bienestar a los habitantes del mundo humano.
Para poder vivir y establecerse como sociedad en ese mundo urbano, el hombre ha tenido que poner en marcha un sistema de reglas, normas y leyes que regulen, arbitren y permitan la convivencia. El autor pone de manifiesto en el texto como se organiza la ciudad para el traslado de sus habitantes, veredas para los peatones, calzadas para los vehículos, semáforos, etc… Este ejemplo puede extrapolarse a numerosas situaciones de la vida cotidiana, lo importante aquí es el respecto de esas reglas. Para que el mundo urbano funcione, es imprescindible que sus habitantes crezcan educados en una serie de códigos. El respecto de estos códigos marcará la convivencia y el futuro de esta sociedad. En mi opinión, el bien común es un objetivo fundamental. Vivimos en sociedades cada vez más individualistas, pienso que para crecer, vivir y desarrollarse todos juntos como sociedad, debemos, las familias, los educadores, y la sociedad en general, educar a nuestros hijos para el bien común.
Daniel

Anónimo dijo...

De la lectura de este primer capítulo me ha interesado particularmente como interactúan diferentes útiles para el correcto funcionamiento de un determinado plexo. Resulta sencillo entender el ejemplo del huerto de la Ribera de Navarra, dónde el lugar que ocupan los chopos está estudiado previamente, de forma que no altere el crecimiento de los demás elementos que forman el plexo, en este caso las verduras.
Hemos visto a lo largo de la lectura como el hombre no se adapta al medio, si no que adapta el medio a sí mismo. Ha creado ropa para proteger su piel por ejemplo, pero sobre todo, ha creado las ciudades. El hombre es “faber”, una de las muestras más representativas de esta capacidad de construir son las ciudades. En efecto, en una ciudad casi todo es artificial, como bien dice el autor el hombre ha desplazado la naturaleza y ha constituido lo que solemos denominar mundo humano. Hasta los parques y jardines que asociamos a la naturaleza han sido pensados, diseñados y construidos artificialmente con el fin de aportar ocio y bienestar a los habitantes del mundo humano.
Para poder vivir y establecerse como sociedad en ese mundo urbano, el hombre ha tenido que poner en marcha un sistema de reglas, normas y leyes que regulen, arbitren y permitan la convivencia. El autor pone de manifiesto en el texto como se organiza la ciudad para el traslado de sus habitantes, veredas para los peatones, calzadas para los vehículos, semáforos, etc… Este ejemplo puede extrapolarse a numerosas situaciones de la vida cotidiana, lo importante aquí es el respecto de esas reglas. Para que el mundo urbano funcione, es imprescindible que sus habitantes crezcan educados en una serie de códigos. El respecto de estos códigos marcará la convivencia y el futuro de esta sociedad. En mi opinión, el bien común es un objetivo fundamental. Vivimos en sociedades cada vez más individualistas, pienso que para crecer, vivir y desarrollarse todos juntos como sociedad, debemos, las familias, los educadores, y la sociedad en general, educar a nuestros hijos para el bien común.