lunes, 23 de marzo de 2015

Capítulo 7. Psicología Evolutiva

El último capítulo es breve, pero sustancioso. Va a permitir, creo, que sinteticéis ideas básicas del libro y que profundicemos en un aspecto "políticamente incorrecto" de la acción educativa: aquella que busca ayudar al niño a responder a las últimas o primeras cuestiones. El hecho es simple ¿forman parte de la acción educativa las últimas preguntas? ¿La pregunta por el "sentido" ha de abordarse? A la inclusión de esta pregunta en el ámbito educativo llama Polo "orientación global".

Es evidente que la perspectiva desde la que responde Polo es la correspondiente a una persona católica que habla a personas católicas. Ahora bien, si llegamos al fondo de los planteamientos creo que puede ser interesante. Por tanto, que nadie se quede "enganchado" en el hecho de que la propuesta que realiza Polo sea la que es -no es políticamente correcto, insisto, mostrar convicciones religiosas cristinas, y aún menos católicas-, y vayamos al sentido que poseen estas reflexiones y el lugar que ocupan dentro de la filosofía de la educación. Tal vez, lo más interesante para todos y la clave se encuentre en la pregunta "¿Azar o predilección?"

Aparecen otras afirmaciones a las que conviene prestar atención. Una de ellas: "No tiene sentido educar a un niño "como niño" -una dura crítica a Piaget y el renacer del sentido teleológico de la acción educativa-.

Un cordial saludo y, no dejéis de comentar los textos de vuestros compañeros.

9 comentarios:

Fabiola Camacho dijo...

El educar debe ser algo que procede intrínsecamente de la persona, no se le debe imponer. La educación no consiste en infundir unas ideas, el sujeto debe entrar en actividad por iniciativa propia. Los padres son los principales responsables de la educación de los niños, ellos deben educar la afectividad de estos

Si queremos que un niño haga lo que le pedimos, hemos de ponernos a su nivel, cercanos a ellos, manteniendo siempre la autoridad que nos otorga el ser personas adultas. Para educar debemos valernos de la disciplina e ir ayudando a forjar la personalidad de cada uno.

En el niño se da la socialización cuando existe un interés común. El trabajo es una actividad que el sujeto realiza, por la cual se incorpora a la vida social. Toda persona debe investigar para llegar a la explicación y al descubrimiento de todo lo que nos despierta interés. Debemos educar al niño como persona madura ya que no siempre será niño y poco a poco irá creciendo.

Debemos educar al niño de manera global, teniendo en cuenta a la persona como conjunto, es decir, todas sus dimensiones. La familia posee la misión de formar religiosamente a sus miembros.

Javier Giralda Barbáchano dijo...

COMENTARIO CAP. 7: PSICOLOGÍA EDUCATIVA

Para llevar a cabo una buena educación es necesario que el niño tenga iniciativa, la cual siempre suele conducir a la investigación. Para ello, se hace indispensable que exista una normalidad afectiva, que se consigue en la familia al ser su principal función educativa (educación de la afectividad).

Otro aspecto indispensable es la disciplina, ya que sin esta no se puede educar. Sin disciplina los niños no obedecen, no escuchan, no atienden, por lo que es imposible llevar a cabo la tarea educativa.

Si se quiere llevar a cabo una buena educación, el niño no debe ser educado como niño. De esta forma estaríamos cometiendo un error, ya que el niño no va a ser niño toda su vida. Lo que se debe hacer es educarlo considerando que es un niño, estableciendo unas bases que le sirvan en su etapa adulta.

Para conseguir que ese niño que estamos educando sea una persona madura en su etapa adulta, es fundamental llevar a cabo una orientación global hacia esa madurez.

Para que esta orientación global sea posible, son necesarios dos aspectos: tener una comprensión profunda de sí mismo; y que se lleve a cabo una educación religiosa, elemento muy importante en la formación del ser humano. Esta educación religiosa además de corresponder a la Iglesia, también es función de la familia, ya que es en esta donde se recibe primariamente la orientación de la fe.

Esta educación religiosa es muy importante porque nos acerca a Dios, a nuestro creador. Cada uno de nosotros no existimos por puro azar, por casualidad. Existimos porque Dios ha querido que existamos, somos sus hijos predilectos, somos hijos de Dios.

Polo afirma que la mejor manera de educar la afectividad es dirigirse hacia Dios. Tal y como vimos en el segundo capítulo del libro, una de las funciones de la familia es la educación de la afectividad, que es lo sentimental y lo emocional.

Podemos concluir que la presencia de Dios es fundamental en nuestras vidas.


Javier Giralda
Titulado 1º E.P.

H. Mariana S. Sánchez Navarro dijo...

Capítulo VII
Psicología Educativa

En distintos capítulos del libro se habla de la importancia de la afectividad. La familia tiene como primera misión educativa formar la afectividad.
Este capítulo abarca varios temas interesantes para la buena formación del niño. Ese niño que será adulto y es imprescindible orientar la educación con esa perspectiva de que se está educando a un hombre, aunque sea aún niño. Un adagio dice al respecto “Educar a los niños y no será necesario castigar a los hombres”.
Esos puntos importantes son: la investigación, la amistad, la afectividad, la disciplina que lleva al autocontrol, la reciprocidad, el trabajo. Todos ellos son aspectos que nos ayudan a educar al niño para que crezca y se desarrolle como persona en la edad madura.
Me quisiera detener en el tema de la madurez. Actualmente existen adolescentes que parecen niños, en su mentalidad y comportamiento y jóvenes que parecen adolecentes. Se percibe una falta de madurez general en todos los ámbitos de comportamiento. Uno de los aspectos que posiblemente causa esta situación es que al niño se le da todo, no sabe valorar las cosas, no se le enseña a trabajar. Porque, trabajar ayuda a ser responsable y sentirse comprometido a alcanzar logros.
A los jóvenes no se les ayuda a madurar. Dice Polo que también se debe a la falta de familias numerosas. En una familia con uno o dos hijos no se da la oportunidad de implicarse en tareas hogareñas que les ayudan a crecer afectivamente y a madurar. Al ser pocos hijos lo reciben hecho, no ponen ellos ningún esfuerzo y eso los va debilitando, les falta el hábito o virtud de fortaleza es decir no maduran.
Un ejemplo como forma de metáfora ilustrará lo dicho: Un experimento comprobó que poner los arboles en un invernadero, evitando que les toque el viento y protegiéndolos de cualquier temporal, los petrificaba. En cambio los arboles que estaban expuestos a los vendavales en la altura de los Alpes, se fortalecían y crecían sanos y robustos.

H. Brenda Castro Hernández. dijo...

“AYUDAR A CERER”
Capítulo VII: Psicología Educativa
En casi todos los capítulos Polo hace hincapié en que la educación de la afectividad se da especialmente en la familia. Una afectividad bien educada (la normalidad afectiva), es base para alcanzar una madurez que se va forjando desde la niñez, a través del trabajo y la disciplina.
El hombre es por naturaleza un ser religioso, por ello, la educación religiosa forma parte de la orientación global, aún más, en la orientación global no se puede prescindir de Dios. La educación debe ayudar a que la persona se desarrolle todo lo que puede dar de sí, y como creaturas predilectas y creadas por Dios, necesitamos acrecentar nuestra conciencia de hijos de Dios, ser educados en la gratitud, en el amor, en la relación íntima y personal con Dios.
Esta educación y esta conciencia, ante todo, la debemos recibir en la familia. Así como en otras ocasiones hemos comentado que la función educativa de la familia no debe ser sustituida por la escuela, pues las funciones de la escuela son otras, tampoco la formación religiosa en la familia puede ser delegada al párroco o al profesor de religión, puesto que sus funciones son otras, que se dirigen sobre todo a confirmarnos en la fe que recibimos en nuestra iglesia doméstica, en la familia.

Susana Jimeno dijo...

A la hora de educar a un niño, debemos hacerle partícipe de todo el proceso. Debemos ayudarle a tener curiosidad por las cosas, ya que eso le hará ponerse en marcha para intentar descubrir lo que pasa a su alrededor. Desde la familia esto se puede conseguir a través del juego. Si los padres consiguen tener con su hijo una relación de amistad, el niño se sentirá libre para explorar, manipular y aprender de todo lo que le rodea, desarrollando así su inteligencia.
Para que un niño aprenda es muy importante que un adulto esté presente y se ocupe de cómo y qué aprende el niño. Debemos tener siempre presente que hay que educar al niño mirando hacia el futuro. Se trata de educar para que el niño llegue a ser una persona madura. Por eso es importante que desde pequeño aprenda lo que es la disciplina y que se le ayude a tenerla.
Debemos confiar en el niño, marcarle metas y animarle a que las consiga ayudándolo en el camino. De esta forma también se educa su afectividad. Es importante que no dejemos que se angustie en el camino, ya que eso no ayudará a que el niño tenga confianza, y con la confianza que va adquiriendo se fomentan sus ganas de descubrir, es decir, despertamos su orientación global. Gracias a la orientación global el niño es consciente de su propio “yo” y a partir de ahí empieza a madurar.
Independientemente de que el hombre sea fruto del azar o de la predilección, independientemente de la orientación religiosa que nos propone Polo, el hombre es hijo, es querido en condición de fin. Un hijo siempre quiere que sus padres se sientan orgullosos de él, por lo tanto, en principio su orientación global le lleva a imitar/agradar a su padre, como modelo que es para él.

Lucía Gonzálvez Suárez dijo...

Lo más importante al educar es investigar. Sin ella la docencia no se llevaría realmente a cabo. Esto requiere habilidades cognoscitivas. Pero para que se den las condiciones idóneas en desarrollar el conocimiento, la base fundamental es la normalidad afectiva que se adquiere en la familia a través especialmente en el juego. En toda educación intervienen personas adultas sea en la etapa formativa que sea, y por lo tanto es necesario por parte del maestro, padre o tutor hacer que el niño esté cómodo y nunca se sienta inferior, consiguiendo una amistad con él. Pero nunca podemos dejar de lado esa autoridad que los niños deben ver en el adulto y que el adulto debe lograr la disciplina, el autocontrol y autogobierno en los niños.

El hombre se caracteriza por su búsqueda y amor a la verdad y para ello requiero investigar; también el ser humano se caracteriza para trabajar, es decir, la acción practica donde durante su educación es preparado para ello.

Cuando estamos educando conviene tratar a los niños o adolescentes en orden a su finalidad; el de ser personas maduras. La tarea docente ayuda a conseguir los resultados de desarrollar sus tareas y actividades de adulto.

El concepto de psicología genética confunde a muchos educadores. Ésta consiste en educar al niño como niño, pero esto es erróneo ya que si le educamos como niño, siempre será niño; lo que conviene hacer es educarle considerando que es un niño, pero teniendo en cuenta que va avanzando para la etapa siguiente. El mayor problema que se da en los países desarrollados es la etapa adolescente se alarga mucho más tiempo y como consecuencia maduran mucho más tarde. Hay que educar a los niños para hacerles personas maduras; se deben adecuar a su edad las distintas actividades como por ejemplo investigar o por ejemplo disciplinarles.

Las aptitudes disciplinadas se configuran de acuerdo a la disciplina; sin disciplina no hay moral, y sin amistad no hay educación, y si no educamos en positivo no ayudamos a los niños a crecer. La normalidad afectiva consiste en darle a cada cosa la importancia que tiene, de lo contrario sería pura sentimentalidad indiferenciada, es decir, angustia. La afectividad debe desarrollarse de manera no global; la tarea de educar la afectividad es responsabilidad primera de la familia; por tanto cada persona dentro de la familia tiene unos matices afectivos concretos y distintos.

Al igual que decimos que la afectividad no puede ser global, la orientación sí. Si una persona tiene una orientación global llegara a alcanzar con disciplina e investigación los intereses que ella persigue. Sin embargo, la angustia no tiene orientación y es fruto de la nada. Por esta razón, conviene educar la orientación y descubrir nuevos caminos. Lo característico de la orientación es la imagen de la realidad, y por tanto la orientación es una cierta adivinación con el ingrediente esencial que es el saber, de la convicción sobre sí mismo y del auto-reconocimiento. En este punto es fundamental la educación religiosa de la familia como Iglesia doméstica.

El ser humano es un ser improbable, que al existir es, como objeto de predilección divina; es decir, que Dios lo ordena todo y nos ha querido mucho más que a todos lo que pudieran haber sido. No es papel del hombre decidir sobre quién debe existir y quién no. La respuesta a la pregunta sobre qué soy y por quién soy solo tiene por respuesta “soy porque Dios ha querido que sea y porque Dios me ama”. Y la respuesta ha si merezco existir o si me debo la existencia a mí mismo es claramente, no, ya que uno no tiene la posibilidad de generarse. Dios es el que gobierna todo y nos da la vida; ésta es la orientación global de hombre: el fin es Dios y le debemos gran agradecimiento. No se puede prescindir de Dios, porque o somos religiosos o si no somos animales. La mejor educación empieza educando en la fe y en el amor a Dios.

Daniel dijo...

En este último capítulo, Polo abarca todos los aspectos que considera a tener en cuenta en lo que refiere a la educación. El autor resalta que los educadores deben intentar lograr que el alumno entre en actividad. Coincide con las teorías educativas de los últimos años en las que se destaca que los alumnos deben aprender haciendo, que deben construir su propio aprendizaje.
El autor de nuevo hace referencia a la educación de la afectividad, cimientos del desarrollo posterior de los niños. Destaca en ese sentido el papel de los padres, quienes son los primeros educadores, y recuerda que la educación exige la intervención de una persona madura. Esa intervención permitirá lograr la disciplina, requisito indispensable para educar. En palabras del autor, si los alumnos no obedecen al maestro, su labor es contraproducente, anti educativa, inútil y perjudicial para los chicos. Señala que se debe educar a los niños de modo que tengan sentido de la disciplina, indispensable para lograr el autocontrol al que refiere Aristóteles y la reconciliación con la realidad.
Polo critica la propuesta de Piaget afirmando: “No hay que educar para cierta edad, si no educar para la edad madura”. Resalta que la educación es un proceso gradual en el que se prepara a los alumnos para la siguiente etapa. Recuerda que el fin de educar es lograr la madurez por lo que no tiene sentido educar a un niño como un niño. Señala que uno de los grandes problemas que se presentan actualmente es que la mentalidad del adolescente se prolonga durante mucho tiempo. Indica que es debido a que no se sabe educar a las personas, no se les ayuda a llegar a la madurez.
Polo introduce en este capítulo el concepto de orientación. Si entendemos el concepto de orientación global como educar al niño de forma global, teniendo en cuenta a la persona como conjunto y todas sus dimensiones, es inevitable asociar el concepto de Polo a las llamadas Inteligencias Múltiples. En esta asociación encontramos las interconexiones que menciona el autor entre normalidad afectiva, investigación, trabajo y disciplina, así como las posibles repercusiones tanto positivas como negativas.
Por último, en mi opinión, es importante ayudar a crecer libremente.

Anónimo dijo...

CAPÍTULO VII LA PSICOLOGÍA EDUCATIVA
Se debe fomentar la actividad en el niño que el niño sienta curiosidad. Debe crear su propia iniciativa que deriva en un interés por la investigación, para que todo esto ocurra tanto el niño como un adulto deben tener cubierta su afectividad.
El adulto, como guía en la educación debe ponerse al nivel de los niños creando una amistad aunque por otro lado, es indispensable que cree una disciplina para que el niño llegue al orden y el autocontrol.
La educación irá dirigida al hombre maduro puesto que el niño debe llegar a este estado, es lograr la madurez del niño a través de un proceso cuyo fin es formar un hombre perfecto.
La persona madura será disciplinada y con intereses en la investigación de forma que debe haber una educación activa que despierte el interés del niño por investigar y le aleje de la pasividad y la nada. Conseguir una actitud disciplinada en el niño le favorece en su madurez.

Hay que huir de poner etiquetas a los niños y encasillarlos en definiciones despectivas ya que mantener la relación de amistad con los hijos es favorable para el desarrollo de su afectividad que favorecerá la orientación global tan necesaria para mantener la vida activa.

La Educación religiosa debe ser completa, por una parte la formación espiritual que aporta el párroco y por otro lado, la educación religiosa que deben desarrollar los padres "Iglesia doméstica" llamada así según Juan Pablo II. Para que los hijos lleguen a poseer la orientación global y conseguir la madurez los padres, la familia bautizada enseñará la Fe.
Todo ser tiene una probabilidad mínima de existencia, somos entonces seres contingentes, criaturas de Dios resultado de una predilección divina, predilecto significa querido, elegido con anterioridad, lo fundamental del ser humano es ser hijo, no somos una casualidad sino una predilección de Dios por nosotros los nacidos.
Cada persona se debe a Dios ya que gracias a él somos creados. Debemos agradecer esa predilección y ser humildes con él no creado que no ha sido elegido. Nuestro fin es Dios amar a Dios, tener fe en Dios nos lleva a la orientación global, no se puede prescindir de Dios porque estaríamos prescindiendo de nosotros mismos y así, hay que transmitirlo en la " iglesia doméstica" por medio de la familia, a través del rezo conseguiremos la moral cristiana.
La familia en su misión de” iglesia doméstica” tiene que educar a sus hijos a tener una actitud del orante mediante el rezo Dios está presente y nos comunicamos con él de manera amistosa y con respeto.

Unknown dijo...

Capítulo 7. Rosario Piñeiro

Considero que al adulto no le otorga autoridad el hecho de ser adulto, la autoridad es una cualidad que hay que obtener y trabajar en relación con el desarrollo personal. La disciplina está íntimamente relacionada con la autoridad cuando es lograda y con el autoritarismo cuando es impuesta.
Importante la idea de la necesidad de aprender haciendo como enriquecimiento global del niño.
Creo que Polo, aún en la crítica de la aportación de Piaget, está considerando lo mismo pues, como índica si consideramos la edad y características propias del niño, estamos considerando que el niño tiene unas peculiaridades absolutamente propias.
A mi parecer es difícil educar a un niño en libertad si se hace con una finalidad y se crean expectativas, aunque a la vez es evidente que la educación tiene una finalidad.
Podría considerar que el educar con sentido religioso, permite cumplir dos importantes finalidades del educador: cumplir una finalidad y educar en libertad.