Pues bien, este cuarto capítulo aborda la cuestión de la imaginación.
Los núcleos temáticos parecen ser los siguientes.
1. Un breve desarrollo relativo a la educación de la afectividad centrado en la cuestión de la esperanza y el optimismo como actitudes básicas. Para ello utiliza un par de "contra-ejemplos", es decir, el caso de propuestas "miedosas" y "negativas". La referencia a la dimensión biográfica de los que piensan en clave "negativa" es interesante y nada lejana a la realidad de cada día.Como es lógico, se busca la lectura, el análisis y la reflexión en torno a las cuestiones tratadas.
2. La imaginación: qué es y qué nieveles de desarrollo tiene.
3. La educación de la imaginación y su importancia en la vida ordinaria.
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COMENTARIO CAPITULO 4
La esperanza y el optimismo:
La vida humana se caracteriza por la necesidad de aprender. Todos tenemos que aprender a partir de la estabilidad emocional. El que es optimista y ve las cosas con ánimo no se asusta demasiado. Hay que lograr la esperanza, pues sin ella no cabe el optimismo. La esperanza y el optimismo abren el camino del hombre.
Me ha llamado mucho la atención la idea de Hobbes quien propone un Estado absolutista, concebido como una instancia que se hace cargo de las necesidades del hombre adulto anulando su libertad de tal manera que el hombre solamente puede existir protegido por dicha entidad. Al estado no le compete realizar las acciones o funciones que son propias de la familia.
Si la familia no educa bien al niño, el adulto es inmaduro y su inmadurez le lleva a sentirse en una situación de miseria, ante lo cual apela a la protección de otro, subordinándose al Estado.
La imaginación:
El hombre puede imaginar el futuro o evocar el pasado, y esto lo hace con lo que se suele llamar fantasía. Si no fuera por su imaginación el hombre no podría crear, no podría producir, ya que todo lo artificial requiere el uso de la imaginación.
La imaginación es una facultad orgánica que “retiene”. Es curioso la forma en la que los clásicos lo expresan diciendo quela especie, es decir, aquella noticia que llega al órgano, en las demás facultades sensibles se imprime, sin embargo, en la imaginación no se debe hablar de especie impresa, sino de especie retenida. De la retención de las especies derivan comparaciones, asociaciones o proposiciones.
La imaginación eidética:
La primera fase de la imaginación se suele llamar imaginación eidética. El estudio exige disciplina y lo primero que hay que disciplinar es la imaginación.
Hay que educar la imaginación y la mejor manera de hacerlo es ascender a los niveles superiores como a la imaginación proporcional.
Proporción y asociación:
Me parece interesante el ejemplo que se pone de la mesa, imaginar una mesa no es de ninguna manera objetivar un singular, como se hace cuando se ve, sino la proporción de la mesa, es decir, los rasgos primarios, el esquema “mesa” es una proporción, un objeto esquemático, no el objeto singular percibido: una imagen es una proporción.
Imaginación reproductiva:
Por encima de la imaginación proporcional está la que se puede llamar imaginación auto-reproductiva, que es la referencia de la proporción a sí misma.
Según para la auto-proporción se puede imaginar el tiempo y el espacio.
Representar es lo propio de la imaginación en su nivel más alto, es decir, un desarrollo y perfeccionamiento de su carácter proporcional o asociativo.
La imaginación es educable porque es desarrollable. La mejor definición de educar es: ayudar a crecer.
Educar la imaginación:
Hacia los 20 o 22 años, la imaginación ha crecido todo lo que debía crecer, y ya no crece más. Por eso veo esencial que a lo largo de estos años se aproveche el tiempo y la imaginación quede a un nivel apropiado.
La educación de la imaginación es muy importante en la educación de un adolescente, porque si la imaginación no alcanza su nivel máximo, la inteligencia funcionará mal. La inteligencia depende de lo que se le dé para abstraer, porque la inteligencia empieza abstrayendo a partir de las imágenes.
Estoy totalmente de acuerdo de que hay muchos alumnos que llegan a cursos más avanzados con un nivel de imaginación muy bajo y esto dificulta el aprendizaje de áreas como la geometría.
Deformación de la imaginación:
La televisión deseduca la imaginación ya que su fin es fascinar.
Lo que ha quedado muy claro en este capítulo es que se puede ayudar al crecimiento de la imaginación pero está claro que desarrollarla y educarla le corresponde a cada uno.
Elvira Sarrión
A la familia le corresponde la educación de los sentimientos. Para aprender es necesaria la estabilidad emocional y para ello se requiere la esperanza y el optimismo. Quien vive con miedo no ha alcanzado la virtud de la fortaleza. Por esto se precisa una correcta educación en la emociones ya que son la primera expresión de la confianza que el hombre tiene en sí mismo. Y ya que esto se da en la familia, siendo institución natural, no es la competencia del Estado, siendo esta imaginación y creación ficta del hombre. Cuando el hombre no confía en sí mismo, no es una persona madura y como consecuencia pedirá ayuda toda su vida; el problema en este caso es una mala educación recibida en el hogar. Es de la propia naturaleza humana que durante la etapa infantil los niños pidan ayuda en todo porque no se pueden valer por sí mismos, lo cual no son maduros. Solo a Dios se acude constantemente como hijos que somos por su paternidad eterna. El Estado no se caracteriza por ser padre. Aquel que exija y pida constantemente no puede valerse solo porque no confía en sí mismo y por tanto tiene una crisis de afectividad. Para conseguir ser optimista es necesario confiar en uno mismo.
La afectividad desemboca en la fantasía, que es la capacidad del hombre en imaginar (capacidad cognoscitiva); somos seres racionales. La imaginación se caracteriza por retener, es decir, especie retenida.
Es muy importante conocer la primera fase de la imaginación, imaginación eidética, donde se caracteriza por ser una imaginación desordenada y no sirve para organizar la conducta. En la etapa de la adolescencia aparece este tipo de imaginación donde no permite desempeñar los objetivos propios en esta etapa escolar; el estudio exige disciplina pero lo primero que hay que disciplinar es la imaginación, porque si no, es difícil aprender. En una imagen eidética la proporción no se capta; cuando usamos la imaginación proporcional somos capaces de imaginar por ejemplo una pieza anatómica son mostrarla, dibujándola en la pizarra.
Imaginar es ver el esquema en proporción de una cosa; y como consecuencia la imaginación es asociativa y emplea comparaciones y contrastes. La imaginación auto-productiva es la proporción en sí misma y está por encima de la imaginación proporcional. Representar es lo propio de la imaginación en su nivel más alto ya que desarrolla y perfecciona su carácter proporcional y asociativo.
En este tema de la imaginación también se ayuda a crecer porque ésta es educable y desarrollable. La imaginación se desarrolla hasta los 22 años y ya no crece más. La imaginación tiene un sentido cognoscitivo peor también voluntario. Es necesario educar la imaginación en el equilibrio, no se puede dejar que los niños sueñes despiertos demasiado porque no verán la realidad y por otro lado hay que educar de acuerdo al nivel.
Hoy día estamos rodeados de cosas que deforman la imaginación; un ejemplo claro es la televisión. Pero depende de nosotros dar el cambio, ayudar al crecimiento de la imaginación y hacer que eduque haciendo reflexiones sobre el tema.
Rosario Piñeiro.
Los capítulos IV y V me han resultado muy interesantes.
En la primera parte del primero, el autor explica las razones de una importante conclusión a mi parecer:” confiar en uno mismo se traduce en optimismo”.
Continúa con una detallada explicación de los diferentes estadios por los que atraviesa el desarrollo de la imaginación del niño hasta el adulto.
En el capítulo V continua con una exhaustiva explicación de la relación de la imaginación y el proceso cognitivo. El tema de este capítulo creo que debería ser considerado por todos, especialmente los profesionales relacionados con la educación y considero que no es así en nuestro sistema educativo, por lo que sería muy beneficioso si se le concediese la importancia que Polo le otorga a la educación de la imaginación. Polo incide y demuestra el tema hasta llegar a una consideración importante: la interconexión entre el uso de la lógica y el uso de la imaginación.
Me parece interesante otro tema que trata Polo en este capítulo es cómo despertar el interés en los niños y la relación del interés con la satisfacción del niño que descubre que es capaz de pensar por sí mismo.
Este tema lo completa en el siguiente capítulo explicándolo como algo dual que consta de dos elementos; por un lado hay algo interesante (objetivo) y por otro alguien con interés (subjetivo). Cuando desaparece alguno de los elementos se produce el aburrimiento, el tedio.
El tercer tema titulado “educar en la verdad”, creo que es también de gran valor y resaltaría la definición de veracidad que nos da el autor: “es una virtud de la voluntad”, además de otra valiosa consideración: cuando no se capta la verdad, lo único coherente es el convencionalismo. Realmente creo que son “pistas” muy válidas para comprender algunos aspectos de la sociedad actual.
Me ha gustado también la aplicación de la geometría como medio para la comprensión de la realidad no manipulable.
El tema 5, también importante en la educación se refiere a la religiosidad que lo padres deben transmitir a los hijos como valor pedagógico.
Termina el capítulo explicando la aplicación de la imaginación en el trabajo y afirmando que si el hombre es faber; es capaz de hacer o fabricar cosas, es porque tiene imaginación representativa.
Hay que saber que a la familia le corresponde ante todo la educación de los sentimientos, es decir de la dimensión afectiva. Además dicha educación tiene como objetivo fundamental el equilibrio, es decir conseguir que el niño tenga una emotividad matizada o vivida según cierto control. Gracias a eso se podría decir que se va constituyendo la base de la personalidad, y se evita que este estropeada. También hay que saber que es importante aprender a partir de la estabilidad emocional. Pues el que es optimista y no y ve las cosas con ánimo no se asusta demasiado. También es importante que una persona tenga esperanza, porque sin ella no se puede ser optimista.
Capítulo IV
Educación de la Imaginación
Es importante la formación de la imaginación primero en su etapa eidética, que es saber frenar los “sueños” imaginativos, no dejarse llevar por ellos. No alimentar estos pensamientos ayudará al niño a no ser idealista o subjetivo. Luego viene la proporción y asociación que son características de la imaginación para establecer contrastes y comparaciones. El nivel más alto de la imaginación es la representación.
La educación de ésta radica en gran parte en la misma persona. De la maduración de la imaginación estriba la inteligencia. La imaginación, dice el libro, de pende de lo que se le dé. Es necesario educarla en el campo cognoscitivo para que la inteligencia tenga un buen desarrollo.
Más, sin embargo, es necesario educarla también en las ideas, saber orientar al niño en sus pensamientos, cortarle a tiempo sus fantasías y sus ensueños. De esto depende que el niño crezca en la confianza de si mismo porque se conozca tal como es y no se cree una idea falsa de sí mismo.
De la confianza que nace del propio conocimiento y aceptación surge el optimismo de enfrentar la realidad de la vida. Para llegar a ello es necesario que se eduque la imaginación dentro de la familia. De este modo se evitará que se caiga en ideologías poco realistas que, al no aceptar su realidad, echan la culpa a los demás y se caen en conceptos erróneos de la verdad, como le paso a Hobbes. Por ello podemos concluir con Polo: el crecimiento de la imaginación depende de la educación.
CAPÍTULO 4. Educación de la imaginación
Lo que nos hace ver este capítulo es que la imaginación es educable, porque es desarrollable. La imaginación es más susceptible de crecimiento que el cuerpo, y su crecimiento depende de su educación. La mejor definición de educar es “ayudar a crecer”. Así, se puede ayudar a que crezca la imaginación, teniendo en cuenta que es la imaginación del otro, y no hay posibilidad de intervenir en ella. Como dice Polo: «la educación consistiría en decir algo así como “yo te voy a ayudar a ver si llegas, pero tienes que llegar tú”».
La educación de la imaginación es muy importante en la educación del adolescente, porque sin la imaginación, la inteligencia funcionará mal. Un nivel bajo de imaginación conlleva una pérdida de capacidad intelectual. Sin embargo, es importante que tengamos en cuenta la distinción que hace Polo entre imaginación eidética y la imaginación proporcional y asociativa; desde el punto de vista educativo es necesario pasar al nivel imaginativo superior. La inteligencia depende de lo que se le dé para abstraer, porque la inteligencia empieza abstrayendo a partir de las imágenes. Por tanto, hay que tener en cuenta que el antecedente de la inteligencia es la imaginación, y para que la inteligencia pueda funcionar es necesario que la imaginación haya llegado hasta el nivel máximo al que puede llegar.
La imaginación tiene un crecimiento cognoscitivo (un paso de un nivel de objetivación a otro superior -recordemos a Piaget-). Este crecimiento tiene lugar en la adolescencia y hacia los 20 ó 22 años, la imaginación ha crecido todo lo que debía crecer, y ya no crece más. Por tanto, más allá de una cierta edad no es posible ayudar a crecer la imaginación. Por eso se puede decir que la educación de la imaginación tiene un sentido cognoscitivo, pero también tiene un sentido voluntario, dado que hay que aprovechar el tiempo a lo largo de los años para que la imaginación alcance un nivel apropiado.
CAPÍTULO 4. Educación de la imaginación
Lo que nos hace ver este capítulo es que la imaginación es educable, porque es desarrollable. La imaginación es más susceptible de crecimiento que el cuerpo, y su crecimiento depende de su educación. La mejor definición de educar es “ayudar a crecer”. Así, se puede ayudar a que crezca la imaginación, teniendo en cuenta que es la imaginación del otro, y no hay posibilidad de intervenir en ella. Como dice Polo: «la educación consistiría en decir algo así como “yo te voy a ayudar a ver si llegas, pero tienes que llegar tú”».
La educación de la imaginación es muy importante en la educación del adolescente, porque sin la imaginación, la inteligencia funcionará mal. Un nivel bajo de imaginación conlleva una pérdida de capacidad intelectual. Sin embargo, es importante que tengamos en cuenta la distinción que hace Polo entre imaginación eidética y la imaginación proporcional y asociativa; desde el punto de vista educativo es necesario pasar al nivel imaginativo superior. La inteligencia depende de lo que se le dé para abstraer, porque la inteligencia empieza abstrayendo a partir de las imágenes. Por tanto, hay que tener en cuenta que el antecedente de la inteligencia es la imaginación, y para que la inteligencia pueda funcionar es necesario que la imaginación haya llegado hasta el nivel máximo al que puede llegar.
La imaginación tiene un crecimiento cognoscitivo (un paso de un nivel de objetivación a otro superior -recordemos a Piaget-). Este crecimiento tiene lugar en la adolescencia y hacia los 20 ó 22 años, la imaginación ha crecido todo lo que debía crecer, y ya no crece más. Por tanto, más allá de una cierta edad no es posible ayudar a crecer la imaginación. Por eso se puede decir que la educación de la imaginación tiene un sentido cognoscitivo, pero también tiene un sentido voluntario, dado que hay que aprovechar el tiempo a lo largo de los años para que la imaginación alcance un nivel apropiado.
En la primera parte de este capítulo Polo nos presenta a Hobbes. Con sus propias vivencias se puede apreciar la importancia que cobra la virtud de la fortaleza en el ser humano:”el miedo es una tendencia humana a la que se debe resistir con la virtud de la fortaleza”. La fortaleza del ser humano, entendida como confianza en sí mismo y optimismo en el modo de afrontar la vida, está directamente relacionada con la normalización de los afectos expuesta por Polo en el segundo capítulo del libro. Hemos visto entonces la importancia de esta normalización para edificar, a posteriori, la educación del intelecto y de la voluntad.
En esta última lectura, Polo destaca la importancia de lograr la esperanza, paso previo al optimismo. Indica que el hombre es el único ser que se proyecta hacia el futuro, es importante lograr que tenga esperanza en ese futuro en el que se proyecta, a diferencia de la madre de Hobbes que vivía pendiente de las posibles consecuencias de una invasión de la armada española, lo que repercutó directamente en su modo de enfrentarse a la vida y, consecuentemente, en el de su hijo. Hobbes apunta que era pesimista porque pensaba que el futuro estaba lleno de peligros y amenazas debido al trauma juvenil causado por su madre. Dado el contexto socio-económico en el que vivimos hoy en día, es fácil extrapolar el ejemplo y aplicarlo a la sociedad actual. Hobbes dice que la conducta humana se explica por el miedo, la imaginación que anticipa el peligro. Las generaciones están marcadas por la época que han vivido. Épocas en las que ciertos acontecimientos influyen, condicionan, potencian o limitan a una generación concreta. En consecuencia, estos acontecimientos tienen un impacto directo en los hijos de esa generación, han condicionado la vida en el hogar, y por consiguiente, la educación. Hay reflexiones muy interesantes sobre los hijos de la Guerra o los hijos de la Gran Depresión por ejemplo.
Polo también hace hincapié en la tesis del pacto social. Para Hobbes, la construcción de una sociedad implica que cada individuo renuncie a una parte de sus deseos y llegue a un acuerdo mutuo de no aniquilación con los demás. Se trata de establecer un contrato social, transfiriendo los derechos que el hombre posee naturalmente sobre todas las cosas en favor de un soberano dotado de derechos ilimitados. Este monarca absoluto sería el único capaz de hacer respetar el contrato social y garantizar, así, el orden y la paz, ejerciendo el monopolio de la violencia, que desaparecería de este modo de la relación entre individuos. Salvando las distancias, el absolutismo político ha dejado paso a gobiernos democráticos, es curioso ver como, en mi opinión, hay algo de la tesis de Hobbes en la sociedad española actual. El Estado reduce el individuo a su capacidad laboral para convertirlo en un ser pacificado que contribuye económicamente a la prosperidad de quienes dirigen el pacto social del siglo XXI. En este pacto “actualizado”, los ciudadanos hemos entregado nuestra capacidad intelectual, de reflexión y de crítica a la farsa del fútbol y de la televisión. Los medios de comunicación son el instrumento idóneo para atraer la atención, distorsionar, manipular y entretener bobamente los posibles tiempos de razonamiento que podamos tener entre enriquecer y enriquecer al poder.
Nuestra imaginación se ve atrofiada desde niños por el bombardeo mediático al que estamos sometidos. Como hemos podido leer en esta segunda parte del capítulo, las repercusiones sobre nuestra capacidad intelectual y de reflexión están estrechamente relacionadas. En efecto, Polo señala que en la cultura actual la gente tiene una imaginación menos educada, menos desarrollada. Resalta que la televisión contribuye a propagar un nivel eidético de la imaginación, que, como veremos a continuación influye negativamente en la capacidad intelectual.
La imaginación ocupa un lugar muy importante en la vida del ser humano. El hombre tiene una imaginación muy desarrollada que le permite evocar el pasado e imaginar el futuro. A nosotros, educadores, nos interesa principalmente porque al ser desarrollable, la imaginación es educable, y de ello depende su crecimiento. La mejor manera de educar la imaginación es ayudar a ascender a los niveles superiores.
Decimos que la educación de la imaginación tiene un sentido cognoscitivo porque se van dando pasos a lo largo de la adolescencia que permiten alcanzar un nivel de objetivación superior. Al llegar a los 20 o 22 años se considera que la imaginación ha crecido todo lo que debía crecer y ya no crecerá más.
Los diferentes niveles de desarrollo de la imaginación son los siguientes:
- Imaginación eidética: es la imaginación que se da en los sueños. Es imperfecta y desorganizada. Está próxima a los sentidos externos. No capta la proporción.
- Imaginación proporcional y asociativa: identifica el todo viendo sólo una parte y permite comparar objetos.
- Imaginación auto-reproductiva: permite imaginar el tiempo y el espacio.
Para entender la importancia de la imaginación, y consecuentemente, la importancia de la educación de la imaginación, hay que tener en cuenta que la imaginación es el antecedente de la inteligencia. Para que la inteligencia pueda desarrollarse adecuadamente y de forma óptima es imprescindible que, previamente, la imaginación haya alcanzado su máximo nivel. Por ejemplo, hay conceptos como la geometría que se deben aprender cuando la imaginación ya está formada. Un nivel bajo de imaginación superior, es decir, cuando predomina la imaginación eidética, conlleva una perdida de capacidad intelectual. El adolescente con escasa imaginación proporcional recurre a la imaginación eidética, la cual no permite entender y por consiguiente aprender ciertas cosas. Es importante que los alumnos desarrollen la imaginación de forma apropiada porque si no alcanzan el nivel máximo en un determinado espacio de tiempo no podrán hacerlo más tarde e influirá negativamente en su capacidad intelectual.
COMENTARIO CAP. 4: EDUCACIÓN DE LA IMAGINACIÓN
Este capítulo resalta la importancia que tiene la educación familiar en la infancia. Una correcta educación en esta etapa permitirá que el hombre en su etapa adulta, tenga confianza en sí mismo y no actúe como un ser inmaduro que solicita ayuda ante cualquier adversidad. Esta confianza en sí mismo se traduce en optimismo.
Por otra parte, podemos decir que la imaginación es un aspecto de gran relevancia en la vida. El hombre posee una imaginación más desarrollada que el resto de seres vivos. Gracias a esta es capaz de crear y producir cosas, ya que todo aquello artificial requiere el uso de la imaginación para poder ser creado. Además, tanto para la organización de los objetos visuales como para la de los sonidos, incluso para hablar, es necesaria la imaginación. Por tanto, sin imaginación el hombre no podría entender.
Es importante ayudar a desarrollar la imaginación, que comienza a desarrollarse a partir de la llamada imaginación eidética, estrechamente relacionada con la percepción. Su crecimiento depende de su educación. Esta adquiere una gran relevancia en la adolescencia, ya que hacia los 20-22 años, ya no crece más. Tal y como dice Polo, “la educación de la imaginación es muy importante en la educación del adolescente, porque si la imaginación no alcanza su nivel máximo, la inteligencia funcionará mal”. Se puede ayudar a hacer crecer la imaginación, pero el total desarrollo de la misma depende de cada uno.
Javier Giralda Barbáchano
Titulado 1º E.P
EDUCACIÓN DE LA IMAGINACIÓN
Antes de la lectura de este tema, nunca me había detenido a pensar que la imaginación también se educa, y la importancia que tiene para la adquisición de la madurez, la alegría, la confianza que lleva al optimismo y la creatividad.
La confianza en uno mismo nos despoja de los miedos con ayuda de la virtud de la fortaleza, la aceptación de uno mismo lleva a la alegría, y de la alegría brota el optimismo. Esa aceptación nace en el hogar, en la buena educación familiar. Cuando falta esta buena educación en el hogar como, de hecho, falta, los niños crecen inseguros, inmaduros y por lo tanto tristes. Buscan seguridad, abandonándose a una protección ficticia, llámese estado, en el caso de Hobbes, o en el caso actual, yo lo llamaría también móvil. Siento pena escuchar decir a muchos adolescente y jóvenes: “no puedo vivir sin mi móvil” por lo general coincide con personas que no han vivido en un ambiente familiar estable en el que quizá, ni padre ni madre se han tomado en serio su papel educador. Por tanto los hijos no saben superar la primera fase de la imaginación llamada “eidética” que corresponde a los sueños. Este tipo de imaginación no sirve para la organización de la conducta, es propio de la adolescencia, quien no ha superado esa etapa de los ensueños en cierta manera adolece de carencias. Es por ello que Santa Teresa la llamó “la loca de la casa”.
No obstante, la imaginación es la capacidad cognoscitiva que caracteriza al hombre como tal; con ella se pueden realizar obras artísticas, resolver problemas, emprender empresas, crear nuevos proyectos, etc. de la imaginación surgen todas las capacidades humanas. Es la capacidad que le da el toque al raciocinio a las capacidades motrices, sensoriales, nerviosas, sensibles.
Da pena pensar en el ingenio que ha llevado a crear los medios de comunicación actuales, y que ahora estén deformando tanto la imaginación, por el contenido o por la manera de presentarlo, pudiéndose utilizar como ayuda para el crecimiento de la imaginación.
El miedo se resiste con fortaleza y sin fortaleza estamos a la defensiva. La educación de la afectividad por parte de la familia nos lleva a tener confianza, y si tenemos confianza seremos optimistas (ante lo que nos ocurra, y buscaremos una solución a nuestros problemas por nosotros mismos).
La confianza nos ayuda a desarrollar la imaginación productiva y sin imaginación no seríamos capaces de entender el mundo que nos rodea, ya que gracias a ella somos capaces de organizar los objetos que vemos (y a intuir los que no vemos).
Al igual que los hábitos, podemos desarrollar la imaginación mediante la educación, porque la imaginación es desarrollable:
- El primer nivel de la imaginación es la eidética, que se consigue a partir de la percepción de las cosas.
- Después nos encontramos con la imaginación proporcional y asociativa, que nos ayuda a asociar imágenes a los objetos que imaginamos.
- En el siguiente nivel está la imaginación representativa, a partir de la que somos capaces de entender el tiempo y el espacio. Lo que nos hace comprender los objetos en todo su conjunto.
La imaginación hay que educarla en la infancia, ya que a partir de los 20-22 años “ya ha crecido todo lo que tenia que crecer”. Y para poder desarrollar la inteligencia necesitamos desarrollar la imaginación hasta su máximo nivel, ya que gracias a ella somos capaces de entender lo abstracto.
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