Como hasta ahora los temas se introducen "progresivamente": el juego -del que veníamos hablando- y la imaginción, como condición de una educación que culmina en la Humanitas.
En concreto en el tercer capítulo aparecen entre otros:
1. La cuestión del juego. Los alumnos de educación infantil y educación física tendrán mucho que aportar. No estará de más "retener" los elementos básicos que "educa" el juego.
2. El nacimiento prematuro es ahora argumentado desde la etología, así como sus implicaciones.
3. En la autoconciencia empezamos a ver las implicaciones de la afectividad mejor o peor educada.
4. Ese aspecto es abordado con total amplitud al explicar qué es la Paideia y la Humanitas. En este punto se extiende bastante Polo, pero tiene muchísimas consideracioens interesantes: sacadlas, si os parece, a la luz.
Y nada más. Un cordial saludo a todos.
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El Capítulo 3 habla de la Educación como aprendizaje, del juego como base principal para el desarrollo del aprendizaje, del surgimiento en el niño de virtudes y hábitos que conforman su forma de ser.
Polo se pregunta si es juego o imitación lo que hacen los niños al comienzo de sus vidas. Las personas comienzan imitando lo que ven en los sujetos que les rodean ya que no son capaces de actuar por sí mismos. Los juegos son ensayos de algunos aspectos de la vida ordinaria. En el juego de la vida hay muchos valores humanos. Los niños tras pasar por la etapa de imitación pasan por una etapa de rebeldía contra los demás y querrán hacer todo por sí mismos sin ayuda. Otra idea que propone Polo es la del nacimiento prematuro. Como nacemos prematuramente no somos capaces de valernos por nosotros mismos, Conviene que crezcamos por nosotros mismos, no hay educación en el vientre materno, nuestro aprendizaje se da por el ambiente, no biológicamente.
También habla de la autoconciencia. Nunca llegaremos a alcanzar la plena autoconciencia. El hombre es hijo antes que nada. Nunca dejaremos de ser hijos ya que procedemos de alguien. Es propio de la familia el educar. Teniendo en cuenta la niñez, etapa en la que son muy importantes los sentimientos. Para educar al niño primero debemos comprobar que no esté herida su sensibilidad.
COMENTARIO CAPITULO III
La paideia para los griegos, o la humanitas para los romanos, es aquella situación que se crea en virtud de las relaciones humanas cuando el hombre va logrando un dominio sobre lo que en él hay de animal.
El hombre tiene una dimensión ferina que es compatible con la civilización. No se refiere a golpear o ser más violento. El hombre es un depredador, pero esto es aprovechado y modulado por la civilización para grandes construcciones, como son las organizaciones sociales.
La fase humanitas en el hombre es en la que se pone por encima del carácter ferino la fuerza del espíritu. El espíritu no es una fiera. Hace al hombre cordial comprensivo, capaz de tener en cuenta los intereses de los otros, sin exigir drásticamente sus derechos.
“El hombre culto” es el hombre en el nivel más humano, la humanitas, el hombre que ha aceptado ser culto, no se limita a cultivar la tierra sino que se cultiva a sí mismo.
La humanitas es una continuación de la educación del niño, se debe lograr que alcance ese nivel. Los comportamientos descontrolados de los niños hay que educarlos tratando de proporcionar al niño algún elemento racional.
Elvira Sarrión
CAPÍTULO 3
La educación como aprendizaje
Quisiera mencionar una idea de Polo que me parece muy interesante: el problema de la independencia autónoma que se vive en la sociedad moderna.
No obstante, quiero señalar que en nuestra sociedad, la familia siguen teniendo un peso muy importante en nuestras vidas y, prueba de ellos es los grandes problemas que estamos teniendo por la crisis económica, que sin la familia hubiera sido y es mas difícil de sobresalir.
Entrando en la idea antes escrita, el hombre actual parece ser autosuficiente, engreído y de no depender de nadie; pedir ayuda se considera un signo de debilidad. Esta actitud significa falta de educación y soberbia. El hombre no vale solo por su independencia; por el contrario, el hombre es un ser social y lo es desde el primer día. Esto me lleva a poner en contexto y entender mejor que “el hombre, ante todo, es hijo”. Y nuestra naturaleza de hijos no lo es sólo desde el punto de vista biológico, sino especialmente desde el punto de vista afectivo. En nuestros padres encontramos el consuelo y la seguridad y nos ayuda a crecer de forma sana, segura y madura. En este sentido tiene mucha importancia cuidar desde que son niños los sentimientos, educar los afectos; esta labor, que corresponde en primer lugar a la familia, pero en la que también es importante el maestro (sobre todo con la incorporación de los niños a la vida escolar cada vez a edades más tempranas) y por ultimo el colegio (por el tipo de educación). Es un pilar básico y previo sobre el que después se podrán educar el resto de departamentos. De ahí que cada vez se haga mayor hincapié en que el buen maestro ha de ser experto en humanidad.
La educación como aprendizaje.
1.¿Juego o imitación?
El autor nos dice que el juego es un ensayo de aspectos de la vida, con muchos valores humanos implicados y es tarea de los padres enseñar a jugar a los hijos. Afirma que: “el padre enseña a jugar mejor que la madre”.
De ahí destaca que el juego infantil o mímesis es importante en esta etapa de la vida, aunque la imitación no encaja en la definición de juego, sino en otro aspecto psicológico, externo a la educación. La mimesis llevada a etapas posteriores , es vivir en moda el tiempo de un modo discontinuo, no siendo adecuado debido a lo temporal de la vida humana.
2. Nacimiento prematuro
Cuando el ser humano nace, no es capaz de valerse por sí mismo. No ocurre esto en los animales y lleva a la consideración de que el hombre nace prematuramente, siendo en el hogar donde conservará su estado prenatal, con gran necesidad afectiva sobre todo materna. Ya que aprender es propio del ser humano, Polo afirma que: “nace prematuro para que el aprendizaje empiece antes de que su cerebro se haya configurado completamente y que: corre a su cargo el seguir creciendo”.
El hombre es animal faber, es decir técnico, y esto ha de aprenderlo también.
3. El consuelo y la ratificación
El hombre necesita ser acogido y consolado con la gracia sobrenatural.
Cuando habla de ratificación, entiendo que se refiere a la necesidad del hombre de reconocer el “Yo” personal de cada ser humano y que esto le lleva a la necesidad de acudir ayuda, relacionándolo así con la religión.
El dilema del autoreconocimiento en el hombre es muy importante a considerar y esta necesidad le ha llevado a la creación de la patria, lugar de consuelo y reconocimiento, como una reivindicación del lo materno, de lo familiar. Viajar y aventurarse a la vez con llevan a adquirir un espíritu universal.
4. Autoconciencia
Considera Polo que la total autoconciencia se obtiene en el más allá y conlleva el riesgo de aceptar que el hombre no necesita de nadie, convirtiéndose en una persona ruda con una “afectividad estropeada”, característica del hombre extremadamente competidor.
El Estado, según Hegel debe anteponer los intereses del bien común a los intereses de las individuales.
5. La paídea y la humanitas clásica
En la niñez, cuando la voluntad y la razón aún no están desarrolladas, es importante cuidar los sentimientos del niño para pueda crecer sobre una base sólida.
Llamaban los antiguos paídea a la educación cuyo objetivo era la humanización de la persona, de ahí el nombre asignado posteriormente por los romanos: la humanitas. También es la situación que se crea en cuanto a las relaciones humanas del hombre que “va logrando dominio sobre lo que en él hay de animal”. La humanitas es estar dispuesto a la tarea común y es una guía de la conducta humana.
Civilizar lo define Polo como: transformar un paisaje natural en un paisaje humano, considerando en ello a la agricultura.
El autor habla de una idea que me parece interesante: la flexibilidad como necesidad para la conquista de la virtud de la prudencia.
6. Lo ferino y lo cordial
Además de ser el hombre un ser agresivo y depredador, relacionando esta definición con aventurero, posee la fuerza del espíritu, la cual unida a la civilización construye la paz social.
Es muy importante la integración por ello de estos elementos.
El hombre culto se refiere a cultivarse a sí mismo apelando a la propia humanidad que le permite ser un hombre cordial.
7. El objeto de la educación
El objetivo de la educación para Polo en nuestra época es la humanitas y considera obvio que el castigo debe tener un valor pedagógico para el control de los impulsos. Esto hay que educarlo racionalmente “porque la conducta sólo se puede dominar con la razón”, nos dice.
Considero muy importante a considerar la idea de que la educación de la imaginación es uno de los puntos básicos del aprendizaje intelectual.
La educación como aprendizaje
Se va reafirmando en estos tres capítulos que llevamos, que es propio de la familia educar. Es tarea responsable de los padres educar a los hijos siempre, pero darle, si cabe, una importancia fundamental a la niñez. Los niños aun no tienen desarrollada ni la razón ni la voluntad y hay que cuidar los afectos, y educar los sentimientos, que en esta etapa juegan un papel importante. No es defecto que el ser humano nazca prematuro pues es conveniente que se le ayude a crecer, en todos los sentidos.
Los hijos deben sentirse respaldados por los padres, por una familia, y si no hay una familia que respalde su seguridad, los niños se ven afectados en su educación, en su comportamiento. Es interesante, pues, el sentido de los términos clásicos Paideia y Humanitas que utiliza Leopoldo Polo, y el relato mitológico, en el que podemos reflexionar la conducta de Medea antes y después de abrazar el ideal de la humanitas, esto es, la educación, en la que le enseñan a guiar su conducta por la razón. Y es precisamente a estas personas que usan la razón como guía de su conducta a quienes llaman cultas.
En la actualidad es deber del educador transmitir la humanitas, poner por encima del carácter ferino del hombre la fuerza del espíritu, que lo hace cordial, comprensivo, capaz de tener en cuenta los intereses del otro. Existe en los niños y jóvenes de nuestro tiempo, una voluntad muy debilitada, se han perdido muchos rasgos de virtud, heroicidad, valentía, colaboración… porque se ha dejado de lado el objetivo de la educación. Se ha disipado la ilusión por la vida por la búsqueda de fines nobles y no se orienta el sentido ferino del hombre por una conquista sincera de la verdad, la belleza y el bien.
No es fácil el ideal del educador pero en nuestras manos está inculcar en la infancia, la verdadera virtud que nace con la humanitas y tiene su culmen en la cristianitas.
H. Brenda Castro Hernández.
La educación como aprendizaje
En este capítulo se muestra la educación como aprendizaje es decir que educando se aprende, por parte de quién imparte la educación y aprendiendo se va construyendo la educación, por parte de quien es educado.
Para educar aprendiendo es importante el juego, el juego es un aprendizaje, una imitación de la vida. En él se aprende a aceptar unas reglas, a ganar y a perder, la resolución de problemas, aceptar el triunfo de los demás y no alegrase con sus fracasos…. El juego parece una simpleza pero es indispensable que exista en la infancia, porque conlleva un fondo profundo de experiencias con valores y virtudes para la vida.
El ser humano nace biológicamente débil y necesita ser ayudado con la educación y el aprendizaje que lo acompañará siempre. En el libro se resalta de manera especial la educación de los sentimientos, puesto que aún no actúa la voluntad y la razón. Insiste en educar valores, en la ética, en la virtud, que le hará hombre completamente íntegro y valioso.
Es importante ir adquiriendo durante la niñez una visión universal que nace del reconocimiento y éste, a su vez, necesita del consuelo.
Un tema que aborda el libro y es de capital importancia en la educación y crecimiento de toda persona es el consuelo, lo que el Papa Francisco llama ternura. Poco se considera en la sociedad este aspecto, sin embargo carecer de este consuelo en el hogar, puede desencadenar en cierto sentido mengua en la personalidad y el futuro del niño. Es primordial ayudar al pequeño a tener ese reconocimiento de si desde el consuelo. Puede resultar duro a la naturaleza humana enfrentarse consigo mismo, reconocerse como es, más si ese conocimiento se hace desde el afecto-consuelo de verse aceptado y amado por unos padres, en lugar de revelarse le llenará de confianza y fortaleza conocer sus propios límites.
H.MARIANA S. SANCHEZ NAVARRO
CAPITULO 3- LA EDUCACIÓN COMO APRENDIZAJE
El hombre nace inmaduro, es un animal biológicamente inviable que necesita nidificar durante su proceso educativo. “Precisamente nace prematuro para que el aprendizaje empiece antes de que su cerebro se haya configurado completamente” (p 94).
Necesita el hogar, que será el sitio de referencia donde educará sus sentimientos. Estos sentimientos serán la base de sus futuras conductas. La conducta de un niño se educa desde la razón. El hogar será el sitio primero desde donde se educa y donde reciba el consuelo, el respaldo y el reconocimiento como un ser humano. Si un hijo no se siente respaldado, en el futuro será un hombre desesperado y egocéntrico.
La familia es la encargada de educar la afectividad, que es la base para poder controlar los instintos. A través del juego el niño aprende a ganar y a perder, puede inventar o ensayar conductas que imita de los adultos. Esto es fundamental en su desarrollo. El juego ayuda a que se establezcan los valores y reglas básicas de la educación del niño. Esto le servirá para poder desenvolverse en el futuro. Si está bien focalizado y dirigido le llevará a la humanitas , haciendo que cumpla con las normas que le ayudarán a controlar sus instintos agresivos y violentos.
La humanitas (o el control de lo ferino) se consigue a través de la cultura. Como indica Polo “el hombre que ha aceptado ser culto (….) se cultiva a sí mismo (….) y no se dedica a la satisfacción inmediata de sus propios instintos” (p 110)
Este es el objetivo de la educación, tratar de proporcionar al niño elementos racionales que le ayuden a desarrollar su inteligencia y su imaginación, que le ayuden a su vez a controlar su conducta y a vivir en sociedad.
COMENTARIO CAP. 3: LA EDUCACIÓN COMO APRENDIZAJE
Como se dijo en el anterior capítulo, el juego es un elemento fundamental en la educación. Es muy importante porque tiene una serie de factores que servirá a los niños de manera positiva en muchos aspectos de su vida cuando sean adultos (retos, reglas, objetivos, aprenden a ganar y a perder…).
Durante el juego, los niños tienden a imitar lo que hacen los demás, principalmente toman como ejemplo a los padres. Esta imitación no es un juego, sino un aspecto del desarrollo psicológico externo a la educación.
El ser humano, de todos los animales que pueblan la tierra, es el que nace de forma más prematura. Este nacimiento prematuro, hace que el periodo educativo sea mucho más largo, lo que provoca que el vínculo afectivo del niño con la madre sea mucho más intenso que en el resto de seres vivos. La explicación que nos da el autor de por qué el ser humano nace prematuro es la siguiente: “para que el aprendizaje empiece antes de que su cerebro se haya configurado completamente”, es decir, necesita desarrollar funciones que no podría adquirir si no naciera prematuramente, el aprendizaje tiene lugar después del nacimiento.
El niño cuando nace, necesita que la familia le acoja de manera positiva para recibir consuelo, que principalmente se lo aporta la madre. El consuelo es una dimensión propia del ser humano. Si un niño no ha recibido consuelo nunca, podría desarrollar actitudes incorrectas.
Otra dimensión humana es la ratificación, por la que cada ser humano está seguro de sí mismo, se reconoce a sí mismo.
La familia tiene como función principal educar. Esta educación familiar adquiere gran importancia en la niñez, ya que es en esta donde se sientan unas bases educativas fundamentales que servirán como pilares básicos para adquirir nuevas conductas a lo largo de nuestra vida.
El hombre tiene un carácter ferino (agresividad en el sentido que esta tiene que ver con la aventura) que mezclado con valores como el altruismo, la amistad…da lugar a la cultura. El hombre culto acepta una serie de normas de convivencia para vivir en sociedad. Es aquí donde entra el término “humanitas”, que es aquella situación que se crea en virtud de las relaciones humanas cuando el hombre va logrando un dominio sobre lo que en él hay de animal, de fiera. Ésta nos diferencia de lo salvaje, de lo instintivo, y pertenece a nuestra herencia. Se pude decir que la humanitas es el objetivo de la educación actual.
Javier Giralda Barbáchano
Titulado 1º E.P.
Polo comienza este tercer capítulo rescatando de nuevo la idea del juego y de imitación. Ambos conceptos son imprescindibles para llevar a cabo un correcto desarrollo educativo y evolutivo. Desde el punto de vista físico es importante que los niños jueguen y se muevan a lo largo del tiempo. Pero al igual que es importante ese ejercicio también me parece que hay que destacar la idea de que con el juego se aprenden otros aspectos como son las reglas. En la mayoría de juegos que conocemos hay una serie de reglas que si se incumplen, tienen unas consecuencias. Resulta vital que los niños aprendan que todas las acciones tienen unos desencadenantes que, a veces, pueden ser negativos.
Este hecho lo considero exclusivo del hombre ya que es el único ser que posee razón. Para que ese aprendizaje sea el adecuado decimos que el hombre es el único ser prematuro. Somos una “tabla rasa” en la que se va escribiendo una historia. Mientras que a un animal, si lo abandonamos después del parto, por lo general sobrevive, el hombre no. Necesita de alguien que lo eduque y lo cuide. Aquí es donde entra en juego el concepto de hogar. Por eso decimos que la familia es el primer ámbito de socialización. Cuando un ser humano llega al mundo, donde comienza a criarse es en una familia. La sociedad tiene que reconocer su importancia, protegerla y ponerla en el lugar que le corresponde. Precisamente en ese ámbito, como asegura el autor, es donde encuentra el consuelo.
Por último destacar una serie de consideraciones sobre dos conceptos importantes como son la paideia y la humanitas. El hombre para lograr un estado de felicidad terrenal tiene que poseer un dominio sobre sí mismo. Los animales no pueden decir a algo que no puesto que se mueven por instintos, pero el hombre sí. No es tarea fácil. El educador en este punto tiene un papel clave junto a la familia.
El juego nos enseña a actuar bajo unas leyes, lo que enseña a los niños a perder y ganar y con ese entrenamiento sabrán actuar a lo largo de su vida adulta. Pero creo que lo que más conviene es interiorizar que aunque se pierda se puede volver a empezar, y como bien se dice en el libro, perder es solo un riesgo y no el fin de las cosas. Por otro, lado es importante diferenciar la imitación y el juego. Imitar es propio de la edad infantil, y en la mímesis no están los requisitos para hablar en un sentido estricto pleno; por eso conviene enseñar a jugar bajo unas normas.
Pero antes de enseñar a jugar, el ser humano cuando nace, es inmaduro; lo que implica que no se vale por sí mismo. Necesita la estrategia de nidificación, que es el hogar; fundamental mientras crecemos y nos habituamos al mundo. Esto es aprender a comportarse. En capítulos anteriores se habla de la educación de los sentimientos; la conducta se desvirtúa si no se educan en primer lugar los sentimientos. Si alguien quiere prescindir de los afectos no tiene una clara imagen del hombre. Un punto clave en relación a la educación afectiva y muy propia del hombre es el consuelo; no se debe renunciar a él y éste se aprende en la familia. Nuestros padres son quienes dan la garantía de quienes somos, pero concretamente, es Dios de quien procede la garantía de quien soy yo; y saberlo nos aclara otra dimensión humana que es la ratificación, es decir el estar seguros de sí. Y la ratificación es llegar a autorreconocerse llegando a la raíz del consuelo; y ésta se encuentra en el fondo del alma. Se trata de la virtud de la fortaleza.
Cuando uno no acepta el respaldo tiene un déficit de educación. Quien no quiere más que hacerse a sí mismo, se considera padre de sí mismo, es decir no necesita de nadie; tener esa perspectiva de unos mismo es errónea ya que el hombre es desde el principio de su constitución originado y por lo tanto no hay duda de que antes que nada es hijo.
Todas estas personas que quieren o creen que se valen por ellos mismos, y aquí entra de nuevo el tema del respaldo, les lleva a la desesperación, porque no saben que son hijo. Es importante detenerse cada uno en esta frase “la afectividad tiene un sentido psicosomático, y también tiene un sentido más amplio donde interviene el espíritu”; por tanto por mucho que algunos quieran el espíritu no se puede separar de la afectividad.
Pero centrémonos en la niñez. En esta etapa de la vida de una persona no hay ni razón ni voluntad y por lo tanto, como lo propio en la familia es la paideia, la educación, entonces hay que cuidar de los afectos. Es entonces cuando gracias a la paideia y la humanitas se crean en virtud de las relaciones humanas cuando el hombre va logrando un dominio sobre lo que en él hay de animal, de fiera.
La humanitas consiste en poner por encima del carácter ferino del hombre la fuerza del espíritu. Hace cordial al hombre, comprensivo, capaz de tener en cuenta los intereses de los otros…y estos elementos integrados en la persona les confieren su propio valor. Por tanto cuando la humanitas actúa es que la razón humana guía la conducta del hombre.
Cuando el hombre no se dedica a la satisfacción inmediata de sus propios instintos, por estar investido de capacidad de dialogo, de cortesía, de juego limpio, quiere decir que ha aceptado una serie de normas de convivencia; esto quiere decir que ha aceptado ser un hombre culto. Esto quiere decir que establece la vigencia de sus valores en la civilización misma.
Para mejorar la cultura, es decir, la humanitas conviene ver el cristianismo, pues está vinculado. No solo existe la tradición en la que pervive la humanitas, sino que hay un estrato mucho más profundo.
La humanitas es la continuación de la educación del niño; para esto hay que proporcionarle un elemento racional ya que la conducta solo se puede dominar por la razón. Para esto hay que educar una dimensión del conocimiento sensible, la imaginación.
COMENTARIO CAPÍTULO III
El autor habla del juego como ensayo de la vida adulta.
A través del juego, el niño aprende mediante el ensayo-error a no rendirse, a respetar unas normas, seguir unas pautas sociales, superar frustraciones, a respetar al otro, entre otras habilidades sociales.
La mímesis juega un papel esencial aunque debe complementarse con otros tipos de juego que no estén basados en la imitación.
En ocasiones, al juego no se la da una gran importancia o toda la que debería tener.
Considero que tanto el padre como la madre pueden desempeñar un papel importante en el juego del niño ya solo con el mero hecho de proporcionarle la oportunidad de jugar, ofrecerle la ayuda y los valores humanos, además de los recursos que estén en su mano.
En definitiva, el juego forma al niño para la vida en sociedad.
Lucía García
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