Apunto algunas cuestiones de este extenso capítulo, para que vosotros, como hasta ahora, desarrolléis lo que consideréis oportuno.
1. La naturaleza del interés, es decir, qué es y cómo ha de entenderse. La clave está en su naturaleza dual. Interesante la anotación relativa a la "diversión".
2. ¿Cómo fomentar el interés? La pregunta del millón. En todo caso, volvemos a los ejemplos, el pensamiento analítico, que resulte "asequible"... y una afirmación interesante -valga la redundancia- "No existe cosa peor que una persona a quien no le guste su trabajo". Sin embargo, uno hace el trabajo que tiene... no siempre se puede elegir... pero hay quien sabe hacer que "todo lo que hace, le guste"... ¿Cuestión de educación?
3. Importante: la cuestión del aburrimiento.
4. Una expresión que nos puede llevar a pensar un poco: "conviene descentrarse". Obviamente tiene su contexto. De nuevo aparece la cuestión de la amistad, con mayor explicación, en la línea de lo apuntado en los comentarios: una razón de igualdad.
5. Otro punto interesante: el maestro no PUEDE desaparecer. Esto es argumentado satisfactoriamente por Polo, así como la crítica a la espontaneidad típica de Rouseau.
6. ¿Qué entiende Polo por "reconciliarse con la realidad"?
7. Tremenda crítica a la sociedad "consumista" y, por ende, materialista. No os quedéis en la mera constatación. Si podéis, entrad a los argumentos.
11 comentarios:
El interés tiene parte de dos vias, el interesarse y lo interesante. Para despertar el interés se requiere actitud inventiva. Hay dos posibles situaciones extremas. Una es que haya interés, pero nada interesante, y otra que haya algo interesante pero no interés, el interés tiene mucho que ver con aptitudes y también con sentimientos. Para trabajar se necesita una motivación intrínseca, no sólo una motivación extrínseca.
Siempre se ha de evitar el aburrimiento. Hay sentimientos vinculados a la actividad, como el gusto por trabajar o el aburrimiento. Hay que acostumbrar al niño al reto, a reponerse del fracaso, a superarlo. El interés no puede ser egoísta, sino compartido. Así también se educa la solidaridad; sin ella no hay sociedad.
Se debe sentar el interés como principio en la educación. Los niños maduran mejor con padres amables, que se ganan su confianza. La formación del interés de los niños sólo lo pueden llevar a cabo los adultos. Hay que enseñar a los niños a perder, por lo que es muy importante enseñarles a jugar. Los padres tienen que rebajar una situación de superioridad.
Volvemos a hablar de “el interesarse y lo interesante”. Para fomentar el interés es muy importante NO OBLIGAR. Padres y maestros deben tratar de ganarse la confianza del niño, animarle a interesarse empezando por cosas que le gusten, aunque sean difíciles, tratando de no aburrirle. Debemos empezar por cosas que sean asequibles para él, proponiéndole situaciones que le hagan pensar, para despertar su capacidad de análisis. De lo que se trata es de prepararlo para si “futura vida activa en sociedad”, por lo que debemos acompañarlo y ayudarlo para que no fracase en sus intentos por aprender de los retos que le propongamos. Debemos enseñarle también a aceptar el fracaso como parte de la vida, debe aprender a reponerse de él y a superarlo.
Gracias al descentramiento el niño se va captando como un yo, por eso es importante que los padres se pongan a su nivel como amigos, entablando con él una relación de igualdad yo-tú. Esto ayuda a desarrollar una relación de confianza en la que los niños cuenten sus cosas a sus padres. De esta forma podrán comprender el significado de la reciprocidad, desde la confianza y partiendo de la amistad.
Después de ayudar al niño a descubrir su yo, los padres deben permitirle que reconozca al otro y aprenda a convivir con los demás respetándoles. Pero hay que tener claro que todo este recorrido no pueden hacerlo solos, deben estar acompañados por un adulto que reconduzca y despierte su interés. El adulto que acompaña será el que ayude al niño a aceptar la realidad y a reconciliarse con ella, es decir, debe ayudarle a que descubra las cosas de la vida.
La sociedad en la que vivimos trata de despertar nuestro interés hacia las cosas más absurdas, controlada principalmente por el consumismo. Debemos conseguir que el niño no sea un adulto conformista, que se deje arrastrar por lo que le cuentan sin analizar las cosas. Educar el interés es importante para que el niño se convierta en un adulto que sepa distinguir lo que él quiere de lo que los demás le quieren “vender”.
CAPÍTULO 6.
Educar el interés
El interés tiene una estructura dual: el interesarse (yo) y lo interesante (no-yo). Los dos elementos van unidos y así no hay interés si no se encuentra algo interesante y nada es interesante si el interés no se despierta. Las dos situaciones extremas en que puede caer el hombre respecto al interés son: uno) que tenga interés, pero que no haya nada interesante que es cuando se da el aburrimiento; y dos) que haya algo interesante pero que no haya interés que es cuando produce la angustia.
El interés tiene mucho que ver con las aptitudes, tiende a interesarnos aquello que entendemos o dominamos; por eso es importante la educación. Mediante el juego aprendiendo que hay reglas y aprendiendo a perder y así hacer crecer el interés. Se puede empezar por aquello que aun siendo complicado se domina, porque interesa al perseguir el reto y el éxito. Por otro lado, educando la afectividad; que el niño esté bien centrado en sus sentimientos y tenga un ánimo alegre, esperanzado. Es importante ayudar a despertar el interés del niño mostrándole que un asunto es cercano, porque lo interesante puede transformarse en aburrido si deja de ser cercano; entonces el riesgo es que el interés se desplace hacia lo superficial, a divertirse. Por eso hay que conseguir que el método analítico (razonar de forma analítica es más que imaginar) le interese al niño, porque cuando sea adulto le ayudará a analizar y a diferenciar las cosas, se aprende a pensar.
Educando bien el interés se formará a una persona con capacidad profesional cuyo interés le puede llevar a tener gusto por el trabajo; es importante que la gente tenga una motivación intrínseca para desarrollar su trabajo y no sólo una motivación extrínseca.
Por tanto, se debe sentar el interés como principio en la educación y los padres, en la medida en que se hagan amigos de sus hijos y establezcan una relación de confianza, podrán inculcar el interés en sus hijos. Polo sostiene que los chicos maduran mejor con padres que se ganan su confianza que con padres autoritarios.
Finalmente, resultan interesantes las reflexiones de Polo sobre la angustia: la incapacidad de amar, el que tiene angustia no ama y tampoco se ama a sí mismo; con la angustia desaparece el sentido de la vida. Una forma de angustia sería la que se produce en la gente muy inquieta que está permanentemente buscando diversiones, saltando de una en otra sin disfrutar apenas de ninguna. Nada es suficientemente interesante. El interés se debe educar y lograr que la gente se dé cuenta del valor de las cosas, que las aprecie.
Capítulo interesante, con muchos conceptos importantes relacionados con la educación del interés: las aptitudes, el juego, el ánimo, la inhabilidad, habilidad, la amistad y la curiosidad y otras para fomentar el interés: la autoconfianza, firmeza de carácter, fortaleza interior, ayuda, capacidad de análisis, preparación técnica.
Estoy de acuerdo en la consideración del aburrimiento como una conducta humana defraudada, pero añadiría la posibilidad de que este sentimiento no se considere como "muy perjudicial en la vida humana" y se le pueda ver, en la infancia, como una posibilidad para el descubrimiento de actitudes favorecedoras del desarrollo en los niños, que el mismo autor comenta, la actitud de inventiva, la iniciativa o el gusto por la actividad.
Otra vez en este capítulo cae el autor en juicios, a mi parecer poco compasivos, al considerar un "mal padre" aquel que no está reconciliado con la realidad. Aceptar cada uno su propia realidad no con resignación o victimismo, sino con una actitud de aprendiz; conlleva a considerar cada obstáculo como un reto a superar, esto es lo ideal para el desarrollo humano y un aspecto de su perfeccionamiento; pero cabría tomar en cuenta que no es lo común en nuestra sociedad. Por otro lado, estoy en desacuerdo en que reconciliarse con la realidad lo interesante sea el “-no yo-“ , sin negar con ello que el individualismo no conduce a crear sociedades participativas y desarrolladas.
El autor afirma que "la educación, en gran parte, tiene como objetivo formar personas para que luego puedan funcionar bien en las diferentes profesiones". Creo que la motivación intrínseca se debe extender a la totalidad del ser y no priorizarla con el “desarrollo de su labor”, lo que lo vuelve un concepto de la educación obsoleto en la actualidad.
ROSARIO PIÑEIRO
Capítulo interesante, con muchos conceptos importantes relacionados con la educación del interés: las aptitudes, el juego, el ánimo, la inhabilidad, habilidad, la amistad y la curiosidad y otras para fomentar el interés: la autoconfianza, firmeza de carácter, fortaleza interior, ayuda, capacidad de análisis, preparación técnica.
Estoy de acuerdo en la consideración del aburrimiento como una conducta humana defraudada, pero añadiría la posibilidad de que este sentimiento no se considere como "muy perjudicial en la vida humana" y se le pueda ver, en la infancia, como una posibilidad para el descubrimiento de actitudes favorecedoras del desarrollo en los niños, que el mismo autor comenta, la actitud de inventiva, la iniciativa o el gusto por la actividad.
Otra vez en este capítulo cae el autor en juicios, a mi parecer poco compasivos, al considerar un "mal padre" aquel que no está reconciliado con la realidad. Aceptar cada uno su propia realidad no con resignación o victimismo, sino con una actitud de aprendiz; conlleva a considerar cada obstáculo como un reto a superar, esto es lo ideal para el desarrollo humano y un aspecto de su perfeccionamiento; pero cabría tomar en cuenta que no es lo común en nuestra sociedad. Por otro lado, estoy en desacuerdo en que reconciliarse con la realidad lo interesante sea el “-no yo-“ , sin negar con ello que el individualismo no conduce a crear sociedades participativas y desarrolladas.
El autor afirma que "la educación, en gran parte, tiene como objetivo formar personas para que luego puedan funcionar bien en las diferentes profesiones". Creo que la motivación intrínseca se debe extender a la totalidad del ser y no priorizarla con el “desarrollo de su labor”, lo que lo vuelve un concepto de la educación obsoleto en la actualidad.
“Ayudar a Crecer”
Capítulo VI
Educar el interés
En este capítulo se nos habla de la importancia de educar el interés. El interés tiene una estructura dual: el interesarse y lo interesante. Los dos aspectos son importantes para que se lleve a cabo el interés.
Mas quisiera detenerme en el punto número cinco que se titula “Interés y Confianza”. Habla sobre el papel tan importante que juegan los padres en la formación del interés en los niños.
Es elemental que los Padres escuchen los intereses de los hijos, no se les puede ignorar o hacerles ver que eso no tiene importancia. No, porque los niños al no ver una respuesta positiva en los padres ya no volverán a contarles sus intereses. También puede ser que al verse cortados por sus Padres se retraigan y después sean ellos mismos quienes no den crédito a esos intereses, entonces desaparecerá la ilusión por emprender nuevos retos.
Al desaparecer la ilusión por asumir nuevos desafíos, también desaparecerá el interés por los demás, desaparecerá la solidaridad y caerán en el aburrimiento. El aburrimiento es ese sentimiento del que nos habla el libro que es necesario educar para buscar un equilibrio sentimental.
Los padres deben escuchar los intereses de sus hijos y a partir de ahí saber educar lo que les concierne. Pero es desde una relación de amistad, de diálogo, donde se forma. Concluyo con las palabras de Polo “los chicos maduran mucho mejor con padres amables, que se ganan su confianza”.
H. MARIANA S. SÁNCHEZ NAVARRO
PRIMERO DE MAGISTERIO, TITULADOS
Capitulo 6
Me ha parecido un capítulo muy interesante, especialmente el punto en el que se habla de cómo se tiene que ayudar para llegar a la aceptación de la realidad.
El reconciliarse con la realidad es una tarea que implica a los padres y también a los maestros. Un padre que está descontento, está en malas condiciones para educar correctamente a sus hijos en la vida social.
Esto me parece muy importante, porque muchas veces vemos claros ejemplos de niños más pesimistas o con menos ganas de aprender y luego conoces un poco a los padres y te das cuenta que el principal motivo son ellos o las personas que tienen alrededor en muchas ocasiones.
Otra de las personas claves para el niño es su maestro, el cual sino esta reconciliado con la realidad no podrá ser maestro, ya que no podrá enseñar al niño.
Si el alumno no está reconciliado con la realidad, lo que hará es huir, sentirá el ambiente escolar como un ambiente con el cual no se puede reconciliar, y como en su familia ocurre lo mismo, tratará de independizarse de todo esto, intentará eliminar su juventud. En el futuro no será capaz de educar a sus hijos.
COMENTARIO CAP. 6: EDUCAR EL INTERÉS
En este capítulo se resalta la importancia que tiene el interés en el desarrollo del niño. Como comentamos en el apartado anterior, para despertar el interés es necesario que lo que se quiere mostrar sea interesante y la persona a la que se quiere llegar se muestre interesada.
Para ello, es fundamental plantear situaciones que el niño pueda resolver, situaciones con las que pueda sacar conclusiones (retos, desafíos). Si se le proponen planteamientos en los que va a fracasar, no despertaremos su interés y en consecuencia le llevarán al aburrimiento, situación que hay que evitar al ser muy perjudicial en la vida humana.
Otro aspecto importante es la confianza. Los niños deben ver a sus padres como alguien en quien pueden confiar, ya que dependiendo de la relación de confianza que haya entre ellos, los padres podrán inculcar en mayor o menor medida el interés en sus hijos.
En el texto, Polo destaca que ”hay que ayudar a reconciliarse con la realidad”, entendido como que aquel que no acepta la realidad, estaría perdiendo el interés por ella. Esta falta de interés le llevaría al aburrimiento, hecho que tal y como hemos indicado anteriormente, hay que evitar por ser muy perjudicial en la vida humana.
El hombre debe estar dispuesto a interesarse por el mayor número de cosas posibles. Por ejemplo, si el interés del hombre se reduce a su trabajo, y fuera de este no hay nada, nuestra comunidad estaría formada por personas de intereses reducidos, algo que no es conveniente porque esta falta de intereses puede llevar a la angustia, que es mucho peor que el aburrimiento. Por ello, es fundamental educar bien el interés porque tiene un carácter global para la vida.
Javier Giralda
Titulado 1º E.P.
El interés tiene una estructura dual, por una parte está el que nos interesemos, y por otra el que sea interesante. Polo lo refleja indicando que no puede haber interés si algo no es interesante, y que nada es interesante si uno no tiene interés. En la labor que nos ocupa, la de educar, el autor señala que no debemos imponer lo que consideramos interesante, si no tratar que el alumno sea el que encuentre interesante lo que queremos enseñarle. A veces somos los propios profesores los que aburrimos a los alumnos. En ese sentido, apunta: “el ser humano tiende a la búsqueda de lo interesante huyendo de lo aburrido”. También señala que cuando una persona se aburre apela a la diversión. Hemos visto previamente la importancia de educar en el juego, los juegos resultan divertidos, Polo señala en este capítulo que el juego puede ser una herramienta para fomentar el interés. Otra forma de aburrimiento a la que Polo hace referencia es el estupor. Sucede cuando una persona desiste o renuncia a una cosa por considerarla muy difícil o fuera de su alcance. En este caso es preciso citar la virtud de la fortaleza, recordemos, basada en la normalización de los afectos. Para combatir el estupor es importante tener una actitud positiva y optimista ante la vida.
Una forma de ayudar a despertar el interés de los alumnos es tratar de mostrarles que lo que les proponemos es asequible, que utilizando conocimientos adquiridos previamente pueden lograr resolver aquello que se les plantea. En ese sentido, considero importante que vean la utilidad de lo que aprenden, que no tengan la sensación de “vomitar” contenidos para superar una prueba puntual, si no que puedan asociar que han llegado a resolver un determinado planteamiento gracias a conocimientos previos. En mi opinión, ayudará a fomentar el interés en futuras ocasiones y es una forma de reafirmar los conocimientos previos. Bien, como ya hemos mencionado, el interés tiene una estructura dual. Si conseguimos, como profesores, despertar el interés de los alumnos haciéndoles ver que son capaces de hacer aquello que les planteamos, aquello que les planteamos puede convertirse en interesante para ellos. De lo contrario, corremos el riesgo de que lo interesante carezca de interés y se convierta en aburrido. Como señala Polo el aburrimiento es una situación que el hombre rechaza y de la que quiere huir porque no la acepta, el joven o el niño intentarán hacer interesante algo que este a su alcance. Dentro del aula esta situación puede contribuir a crear un clima desfavorable para el aprendizaje. Los alumnos que se aburren suelen molestar a sus compañeros y condicionar la labor del profesor.
Al realizar experimentos se aprende a pensar. El análisis es un hábito que los alumnos deben adquirir. El autor señala que debemos procurar que los alumnos tengan interés por el método analítico, es importante para que desarrollen la capacidad de análisis y sean capaces, como adultos, de utilizarla en su vida cotidiana.
El objetivo de la educación es formar a los alumnos para que puedan desarrollarse plenamente en la sociedad. Uno de esos ámbitos de la sociedad, al que Polo hace referencia, es el mundo laboral. Señala que educando positivamente el interés se puede lograr el gusto por el trabajo. El gusto por trabajar, no el gusto por un determinado trabajo. El trabajo puede ser interesante o dejar de serlo en función del interés que tenga el trabajador. Se trata de formar personas a las que les interese trabajar, que lo hagan por satisfacción personal, por sentirse realizadas y puedan así alcanzar la felicidad, motivación intrínseca frente a motivación extrínseca. Eso depende mucho de la formación
Polo cita a Aristóteles para indicarnos que la amistad sólo puede darse entre iguales. Señala que para educar los intereses de un niño es preciso ser amigo suyo, ponerse a su nivel para facilitar que perciba la relación yo-tú y pueda así empezar a adquirir su noción de yo. No estoy muy de acuerdo con el autor en la cuestión de la relación de amistad entre padres e hijos. Si bien entiendo y comparto lo expuesto anteriormente, facilitar la adquisición de su noción de yo, no comparto que esa relación de amistad deba perdurar en el tiempo. En mi opinión no es conveniente que un hijo perciba a sus padres como unos amigos a partir de cierta edad. Considero que se puede ser amable sin ser amigo. Si los padres hacen de amigos ¿Quién hará de padres? En ese sentido tampoco puede desaparecer la figura del profesor, los alumnos no aprenden ni se desarrollan de forma espontanea, necesitan una figura que les guie.
Para concluir, Polo indica que la sociedad tiene una gran necesidad de reconciliación con la realidad. Señala ejemplos concretos como los coches o los ordenadores. En la actualidad los smartphones plasman perfectamente lo que el autor trata de explicar. Para llamar, recibir llamadas y conectarse a Internet basta cualquier aparato. Somos víctimas de la publicidad que nos empuja al consumismo, que a su vez requiere esfuerzos, inútiles, en detrimento de nuestra felicidad. El autor hace de nuevo alusión a Aristóteles para señalar que el hombre es feliz cuando se autocontrola, cuando impera la razón y la virtud de la templanza.
CAPÍTULO 6 “EDUCAR EL INTERÉS”
Como ya sabemos el niño presta atención únicamente a lo que le interesa. En la educación, uno de los objetivos es crear interés en el niño. Lo ideal es que haya tanto interés como algo por lo que interesarse. Tanto padres como educadores deben saber captar el interés del niño y ofrecerle al mismo tiempo algo interesante para él.
Ahora cabe preguntarse ¿qué es interesante para cada individuo?
Para conseguir el interés del niño debemos intentar no imponer ya que lo interesante no se impone. Se tiende a buscar lo interesante huyendo de lo aburrido. Se debe evitar todo lo que resulte aburrido para una persona. Si nos gusta un tema y lo consideramos interesante lleva consigo un interés y un reto. Cuando algo se convierte en aburrido hay una tendencia a desistir para combatirlo, hay que trabajar por ello, se debe trabajar la fortaleza de las personas en cuanto a sus sentimientos.
Cuando algo es asequible despierta en nosotros un interés. Una causa de desinterés en el niño puede ser que se le hay propuesto un experimento a destiempo y éste no sea capaz de resolverlo, que no esté preparado en ese momento para superarlo. No se puede proponer al niño problemas en los que sabemos con anterioridad que va a fracasar.
Debemos luchar contra el conformismo y debemos enseñar al niño a reponerse ante cualquier fracaso.
Además el interés no puede ser egoísta, es importante educar en solidaridad puesto que sin ella no hay sociedad. Las conductas individualistas son muy perjudiciales para la sociedad.
Poco a poco el niño va captándose como un “yo” y puede distinguirse de lo que no es su “yo”.
Para educar los intereses del niño, el adulto debe tomar la postura de amigo, una posición de tú y yo que al niño le facilita adquirir su noción de “yo”.
Desde el punto de vista del adulto: el padre que se ve en una situación de superioridad ante su hijo aunque éste intente por todos sus medios ser amigo suyo ¿podría perjudicar la relación y la creación de intereses en el niño?
¿Los padres pueden ser amigos de los hijos y viceversa?
Los padres pueden inculcar el interés en sus hijos y conforme se cree esa amistad se forjará una relación de confianza donde los hijos cuenten y consulten a sus padres todas las cosas.
La dificultad aquí le viene a los padres de manera que sepan mantener el respeto por sus hijos y dejar la autoridad a un lado.
La formación del interés solo puede llevarse a cabo con la ayuda del adulto que guíe al niño en la diferenciación entre lo interesante y lo que no interesa. Hay que llegar a la situación de reciprocidad los sociólogos lo formulan como: intereses comunes o intereses intercambiables. Hay que tener en cuenta los intereses personales y los intereses comunes.
Hay que enseñar al niño a perder para que puedan mejorar sus relaciones sociales. Un ejemplo sería en las familias numerosas el niño está acostumbrado a relacionarse con sus hermanos y el niño se irá dando cuenta a través del juego del carácter del otro y esto le ayudará a aprender a vivir en sociedad. Respetar al otro.
Los maestros tienen que saber fomentar las relaciones de colaboración entre sus alumnos y ayudar al niño a aceptar la realidad para combatir la angustia.
Lucía García
Publicar un comentario